Crónica: Extremoduro (Santiago de Compostela, 4 de julio de 2008)

El pasado sábado tuve la ocasión de asistir al concierto que la banda de rock Extremoduro dio en Santiago de Compostela. La fecha original del concierto era el 23 mayo, pero no pudieron dar el concierto por indisposición del guitarrista, así que se pospuso hasta el pasado sábado.

El líder del grupo es Roberto Iniesta, y eso está presente no sólo en la jerarquía de la banda sino en la admiración que sienten por él los fans. Ya durante el concierto de los teloneros, Doctor Deseo, la gente estaba ya ansiosa de disfrutar de la música y la presencia de su ídolo Robe Iniesta, coreando su nombre o el de la banda entre canción y canción de los bilbaínos.

doctor deseo

Los teloneros por su parte estuvieron bien en su papel, yendo de menos a más en la intensidad de su actuación, y satisfaciendo también a los fans que se sabían sus canciones, tocando sus canciones más conocidas, como Abrázame o Corazón de Tango. Para los que no los conocíamos demasiado (y no sería porque no llevan tiempo haciendo música…), fue una buena carta de presentación que tuvo sus momentos curiosos, como el momento en que Francis Diez, el cantante, se puso a trepar por una de las torres del escenario de las que cuelgan los focos. Tras subir unos 15 metros, sin soltar el micro, se puso a cantar desde las alturas mientras el público le miraba desde abajo (alucinando ligeramente, he de decir).

Pero a lo que iba la gran mayoría de la gente era a ver a Extremoduro, y se notó. Según se iba acercando la hora el pabellón Multiusos de Sar se fue llenando hasta completar su aforo casi hasta el máximo, de manera que cuando salió Robe con la banda al escenario había ya un gran ambiente para recibirle. Este ambiente también jugó en contra del público, porque dada la deficiente ventilación del pabellón algo que debería ser tan sencillo como respirar aire fresco entre canción y canción se convirtió en imposible, debido a la mezcla de calor, humo y vapor del ambiente. La ventilación del pabellón estaba como mucho al nivel de un bar de mala muerte…

ambiente en el concierto de extremoduro

El público estaba entregado a la banda, que sin desplegar un sonido demasiado bueno tenía a todo el pabellón coreando sus canciones casi con más fuerza que la propia música. El pabellón de nuevo podría situarse como la causa del sonido poco claro que ofrecieron, ya que es un problema que sufren la mayoría de conciertos que se celebran en ese recinto (que no está pensado para eventos musicales), pero no deja de ser una pena que apenas se distinguiese la voz de Robe Iniesta entre el sonido (quizás demasiado alto) de los demás instrumentos.

El repertorio que tocaron dejó contentos a los fans, que pudieron cantar a toda voz canciones que se han convertido en himnos del rock español, como “So Payaso”, “Deltoya”, “Ama, ama y ensancha el alma”, “Golfa”, “Puta”, “Salir” o “Jesucristo García”, que intercalaron entre algunos temas de su próximo disco, “La ley innata”, previsto para finales de este mismo mes.

A la mitad del concierto, la banda se tomó un descanso de aproximadamente media hora que, si bien cortaba un poco el impresionante ambiente del concierto, sirvió de pequeño descanso tanto para que la banda recuperase el aliento como para que los fans se refrescasen un poco. Aunque un poco largo, si el parón fue necesario para que mantuviesen el alto nivel hasta el final del concierto y dejar satisfecho a todo el mundo, bienvenida sea esta estrategia para afrontar los conciertos.

En definitiva, Extremoduro es una grandísima banda, de lo más grande del rock español, y en directo lo demuestran. No sólo por su música, de la que la mitad de los temas son prácticamente himnos del rock estatal, sino porque tiene un auténtico séquito de fans que les dan todo su aliento.

Imagen de Robe | Javier Simó en Flickr.

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