El verdadero origen del “emo”, parte 3: actualidad

Post publicado originalmente en Dosis Musical, rescatado como monográfico para Pista Oculta.

En la segunda parte de esta serie de posts sobre la evolución del emo habíamos finalizado con el resurgimiento de la música emo, pero representando un género musical bastante diferente al inicial. En este último post trataré laevolución desde los finales de los 90 hasta ahora, que es cuando realmente se ha creado un auténtico caos en torno al “emo”.

A finales de los 90, tras hacerse el emo un género comercialmente interesante, las bandas perdieron el interés por él y apenas quedaron grupos que lo practicasen. Además, la etiqueta era ambigua, porque se refería tanto al antiguo “emocore” como al nuevo “indie-core”. De todas formas, la etiqueta seguía usándose en el ámbito mainstream, sobre todo para referirse a algunas bandas que anteriomente habían sigo emo, como Jimmy Eat World.

Hubo un cambio en lo que representaba la etiqueta, asociado al cambio musical que experimentó Jimmy Eat World: la gente asociaba la etiqueta emo a la música de la banda, y aunque sus discos se tornaron cada vez menos cercanos al emocore y se iban aproximando al pop, la gente siguió llamando emo a su música. Y las nuevas bandas que iban saliendo que tenían un sonido similar al suyo eran etiquetadas como emo, a pesar de que poco tenían que ver con la música que anteriormente se llamaba así…

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Una de las nuevas bandas que pasaron a formar parte de esta nueva ola de “emo popular” fue Dashboard Confessional. Las canciones del grupo estaban más cercanas a la música de cantautor que a la música emo de los 90, pero aún así no pudo escapar de la etiqueta.

La música de Dashboard Confessional era intimista y personal, con canciones ciertamente basadas en sus emociones. Su música era “emocional”, pero en un sentido muy distinto al que se le daba en los 80.

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Sus discos tuvieron bastante éxito entre los adolescentes, con lo cual las discográficas empezaron a buscar bandas que sonasen parecido para poder explotar el filón, etiquetando a sus nuevos fichajes como “emo”, para hacerlos más interesantes a los más jóvenes.

Y este es un punto clave de la confusión que rodea al término emo. La explotación comercial de la etiqueta era ya evidente, y apenas tenía un relación directa con un estilo musical, así que el paso que dio no fue demasiado sorprendente: “emo” pasó a relacionarse con cualquier tipo de muestra abierta de emociones fuertes. Así, dejó de representar un sonido musical, pasando a referirse a todo el estilo de moda y de actitud de los que se estaban convirtiendo en fans de las “nuevas bandas emo”.

Como resultado de un término de tan laxa aplicación, la etiqueta “emo” pasó a referirse a bandas que, incluso sin tener nada que ver con lo que anteriormente era la música emo, expresaban emociones en su música. Claro, así la música emo pasó a ser un batiburrillo sin pies ni cabeza, una bolsa en la que podía entrar prácticamente cualquier grupo, porque ¿qué música no sirve para expresar emociones?

Actualmente la etiqueta apenas representa nada musicalmente (exceptuando su historia pasada, como hemos visto), y es muy difícil decidir si una banda se podría clasificar como tal o no. Puede aplicarse tanto por una cierta afinidad musical a las bandas emo, como porque tengan un estilo de vestir similar o porque gusten a los fans de otras bandas emo. Una especie de caza de brujas a lo emo.

Dada la evolución del término, los anteriores seguidores de la música emo están muy irritados con el trato que se le ha dado. Tanto la música de los 80 como la de la segunda ola de los 90 tenía en común un fuerte sentimiento de libertad, y por ello sienten que los “emo” actuales han “secuestrado” su etiqueta, aplicándola a música mayormente comercial.

Además, los seguidores del emo hardcore original se sienten casi asqueados por el uso que se le da a la etiqueta, que ahora se aplica a música totalmente divergente de la original.

Un curioso efecto colateral del “secuestro” de la etiqueta “emo” ha sido la evolución de la música clasificada como “screamo”. Actualmente, las bandas que se clasifican como tal tienen más en común con la música “emo” de los 90 que con el screamo de esa época: lo antiguo emo es lo nuevo screamo.

Con todo esto, espero haber puesto algo de orden en el caos que ha supuesto el “emo” actual. Y lo entrecomillo porque, como habéis visto, no tienen absolutamente nada en común ni con el emo de los 90 ni con el original de los 80, sino que se creó la etiqueta de una manera totalmente artificial y comercial.

Adicionalmente se podría hacer una crítica a la moda emo actual, en tanto a que hay otros estilos como el gótico o el punk que sienten que los emo siemplemente les copian, pero eso se sale de mi objetivo, que era aclarar el significado musical de la palabra emo.

Imagen | Foto de Mac G Being en Flickr.
Más información | Emo en la Wikipedia.
Más información | Parte 1: de 1985 a 1990Parte 2: de 1994 a 2000.

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