Ayer tuvo lugar otro concierto del ciclo “Galicia On Tour” de la Sala Capitol, trayendo en esta ocasión a Miguel Costas en su gira en solitario. Quizás el nombre de Miguel Costas por si mismo no diga demasiado para los despistados, pero si decimos que lleva en la música desde el 77 y estuvo en la creación de grupos como Siniestro Total o Aerolíneas Federales igual estamos un poco más centrados. Se define a si mismo como “Un músico con estilo propio, honesto, coherente y bla bla bla, que no malgasta esfuerzos en seguir las tendencias comerciales y con ilusión renovada, desde la experiencia, para que su música sea celebrada por sus incondicionales y conocida por las nuevas hornadas cansadas de tanta música prefabricada, de consumo rápido y sin ideas”, y a eso habría que añadir que los incondicionales son una buena cantidad.
La Sala Capitol presentó una entrada bastante buena para el concierto, que estaba lleno de gente que acudía a disfrutar del gran repertorio de Costas, que tenía para escoger temas entre su discografía, que incluye más de 200 canciones editadas… Para esta gira, la primera que realiza en solitario, cuenta con el apoyo de tres músicos sobre el escenario: Naya a la guitarra, Coche Vill al bajo y Tony Scairhon a la batería, componiendo una especie de selección gallega musical (cada uno viene de una provincia).
Durante el concierto hizo un buen repaso a los éxitos de Siniestro Total, que combinó con los temas de su último disco (y primero en solitario), “Condenados a Costas” (podéis oírlo en Spotify). Temas indudablemente punks, con letras simples con mucho sentido del humor y algunos convertidos en auténticos himnos (Miña Terra Galega, Bailaré sobre tu tumba, Qué tal Homosexual). Entre canción y canción Miguel Costas se dirigía brevemente al público, haciendo gala de un buen sentido del humor, destacando su faceta de “Probablemente el mejor cantante del mundo”, o su gran sex-appeal para atraer tanto a damas como a caballeros.
En algún tema requirió de la colaboración del público para los coros y las palmas, respondiendo bastante bien la sala, incluso en las prácticas hechas antes de cada canción; y en un par de temas pidió a la gente que subiese a hacerle coros. Personalmente me lo pasé bastante bien, las canciones de Miguel Costas son divertidas, es fácil animarse con ellas a pegarse unos bailes (de hecho fueron varios los que se animaron a hacer un pequeño pogo), y es difícil resistirse a acabar coreándolas…

Yo estuve en ese conciertazo. Fue genial. Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto en un concierto. La energía de Miguel se transmitía al público, y era alucinante. ¡Viva Miguel Costas! (Y su banda, of course, que es fantástica)
El mas grande!!!!!!!!!!