
El pasado sábado 16 se celebró el aniversario de Retroalimentación, el blog que Javier Becerra mantiene en La Voz con una agradable atención a lo local combinado con los grandes acontecimientos musicales que se dan en Galicia de vez en cuando. Para su fiesta contó con dos de los grupos más destacados de la nueva generación de músicos gallegos, apostando ambos por el ruido pero con enfoques distintos. El lugar elegido fue Le Club, una coqueta sala de A Coruña en la que nunca había estado, en la que a pesar del reducido tamaño se tuvo un buen sonido y, aunque el sitio sobre el pequeño escenario no era demasiado (y obligaba a hacer equilibrismos a los baterías) estaba bien equipada.
Los Telephones Rougues Rouges (qué bien se siente uno al aprenderse correctamente el nombre de un grupo tras tantos fallos en su deletreo) empezaron. Tenía ganas de volver a verles, tras el sabor agridulce que me quedó al verles en la Capitol, provocado porque determinadas distorsiones me resultaban molestas, quería confirmar si me quedaba con la parte dulce o la amarga. Esta vez el sonido me resultó bastante mejor que en la Capitol, y pude disfrutar sin molestias del ruido sin control de los Telephones Rouges, de las canciones cantadas a voz en grito sobre una nube densa de repeticiones, zumbidos y distorsiones varias. Canciones poco edulcoradas y salvajes, que dejan salir rabia contenida en formato de canciones de 4 minutos.
Lo suyo es un estilo heredero de Manta Ray o Sonic Youth, que combina unas voces siempre alteradas y a grito pelado con letras poco inteligibles, con la tensión instrumental, que deja escaparse de vez en cuando alguna melodía pegadiza que te saca algún que otro baile. Y ahora sí confirmo: una banda bastante interesante en directo, por lo poco común de la propuesta musical y la intensidad del directo…

La siguiente banda que pasó por el escenario para celebrar el aniversario fueron los no menos prometedores Franc3s. Desde Carballo y gracias a Internet han logrado bastante repercusión en medios de la música independiente, que alaba la originalidad y tenebrismo de la música del trío.
Una apuesta musical poco convencional, llena de ruido, ambientes musicales oscuros y desacompasados y letras no menos tenebrosas. Los instrumentos elegidos tampoco entran en lo convencional, con una guitarra, batería y teclados (incluso en alguna canción echan mano de un theremin, que en directo queda bien vistoso y acorde con la estética del grupo). El sonido de la sala (y lo cerca que estaba) no permitió que sonasen tan bien como en sus grabaciones, pero bastó para ver que la traslación del canibalismo musical al directo sigue sonando bien, y diferente, con canciones con una instrumentación básica que sirve para crear ambientes ásperos.
Sorprendentemente los vídeos de oyen bastante bien, a pesar de lo cerca que estaba… aunque es una auténtica pena que no se ve al virtuoso del baile que amenizó los dos conciertos desde la primera fila, bailando con pasión por igual los zumbidos del amplificador, los melodías de los teclados o los acoples de guitarra. Un auténtico fan, vamos.


“Qué bien se siente uno al aprenderse correctamente el nombre de un grupo tras tantos fallos en su deletreo”
Pois acabas de deletreá-lo mal outra vez…
Creo que es una maldición gitana o algo…
Deve ser, porque ainda hai um “Telephones Rougues”. hahaha.
O nome dos Telephones Rouges é a miña Némesis. Quen diría que sei algo de francés (agora non teño máis remedio que dubidalo, claro…)