
La imagen que tenía de Ben Harper era la de aspecto de surfero hawaiano, guitarra española en ristre y canciones hippies y buenrollistas, pero se encargó de desmontarla en las más de dos horas de concierto con las que animó la praza da Quintana ayer noche.
Empezó a arrancar los primeros aplausos de un público entusiasmado con él desde la primera canción, abriendo el concierto con Spanish Red Wine. Desde el principio los asistentes, que llenaban hasta arriba la Quintana con 5000 asistentes, aplaudieron cada movimiento del artista, mientras este iba desgranando una mezcla de temas nuevos y clásicos de su repertorio jugando con la proporción de rock and roll, blues, reggae o folk que le aplicaba a cada tema.
Con una banda, Relentless7, con la que forjó amistad en la década pasada, Ben Harper dio a sus temas un enfoque mucho más rockero del que estaba acostumbrado a oír de él, mostrando un repertorio con mucha más fuerza y presencia de las guitarras eléctricas que en su versión más folkie. En un principio fue alternando la guitarra clásica con la eléctrica, que tocaba sobre todo con slides (que desconcertaron a alguno del público), mientras que hacia el final del concierto ganaron pesa los temas rockeros, con un marcado peso instrumental en el que cabían solos de guitarra de Harper o del guitarrista de la banda, o momentos en los que el protagonismo fue para el bajo y la batería.
A alguno de las primeras filas este cambio le pilló a contrapie y estuvo durante todo el concierto pidiendo la versión de Marvin Gaye “Sexual Healing”, llegando a agotar la paciencia de Harper tras más de una hora de pedirla a gritos. “¿Crees que no te oigo si me pides cien putas veces Sexual Healing? En serio, te he oído“. La referencia directa del cantante no fue suficiente para el energúmeno este, que siguió desesperando a Harper, hasta que tuvo que pedirle que por favor se callase de una vez, y se diese cuenta de que llevaba todo el concierto molestando a quienes le rodeaban. Tras esto, Harper pidió al público la opinión sobre la insistencia del fulano y obtuvo la aprobación en forma de una ovación… que desconozco si lograría callar al taimado demandante.
Anécdotas aparte, el concierto tuvo un marcado tono de rock and roll e incluso blues, con más protagonismo para la guitarra que para la voz del estadounidense. Tocaron varios temas del último disco en colaboración con Relentless7, “White lies for dark times”, y adelantaron cortes del próximo disco. En su vena más rockera, versionaron el Whole wotta love de Led Zepelin. Tras la primera parte del concierto, aún tuvieron a bien alargarlo con casi una hora de bises divididos en dos partes. En la primera, Harper acompañado solamente por su steel guitar y voz, y tras ello, vuelta al escenario de la banda para acabar por todo lo alto y con el rock and roll por bandera.
Más crónicas (hoy en prensa tradicional): Faro de Vigo, La Voz de Galicia, El Correo Gallego.
pois a min non me gustou demasiado o concerto… estiveron seguido pasando de cancións tranquis a cancións cañeras, cando empezabas a pillar ritmillo viña o baixón. Ademais eu diría que o sonido estaba moi baixo, podías falar co que tiñas ao lao sen berrar nin nada, e iso nun concerto rock non pode ser. E polo menos na miña zona a xente acabou pasando do concerto e tiven que aguantar a dous tipos coméndolle a orella a unha toda a noite… de verdá fai falta pagar vintepico euros para ligar??
O mellor, os slides.
Saúdos
Yo si le achacase algo es que fue muy largo. Lo que comentas de intercalar lentas y rápidas, ojalá hubiese pasado de las lentas y tirado más por las cañeras, pero bueno, también son parte importante de su repertorio…
Y lo de la gente que habla o no le interesa el concierto, cada vez soy más intolerante. Si no te importa la entrada que has pagado tú, al menos respeta la que han pagado los demás, cojones, y si no quieres ver el concierto te vas o te alejas y dejas a la gente en paz!