Comenzó la jornada del sábado para el Cultura Quente bien pronto, con conciertos desde las 7 de la tarde. Con ese panorama, Pulsa Denura tuvo que luchar contra el sol radiante que lucía en Caldas y arrastrar a la gente desde las terrazas y el río a la carballeira del pueblo para meterse entre pecho y espalda un bocadillo de rock para merendar. La lucha contra el sol y la hora temprana fue desigual, pero Pulsa Denura aguantaron el tipo y dieron un concierto entretenido para los que nos acercamos a verles. Momento raro de la actuación fue cuando su batería (que a muchos les recuerda extrañamente al de Metralletas Lecheras, que tocan hoy presentando Come On Pelegrín) dejó su puesto durante unos minutos, en los que la banda se quedó esperando a que volviese para poder continuar.
Después continuaron la lucha contra el sol Magnética, pero al igual que con sus discos, no lograron captar mi atención y acabé dándome un paseo. No descarto una oportunidad futura, pero desde lo lejos me sonaba a rock tirando a pasteloso… pero no queda descaertada una oportunidad futura para que logren convencerme. Así pues, luego fue el turno del grupo de hippies modernos que incitan al buen rollo, Hola a Todo el Mundo. Tres chicos y dos chicas sobre el escenario, todos ellos rezumando simpatía y con variedad de instrumentos para reproducir canciones con un ambiente bastante festivo que anima a acompañar en los coros y te deja con una sonrisa tonta en la cara, mientras das palmas al ritmo de un estribillo que acompañan de violines, banjo, acordeón o algún utensilio para hacer ruido (como “palos de lluvia”, llaves inglesas y un rascador….).
Seguro que su concierto se hubiese visto enriquecido con más cercanía del público para hacer coros o bailar sus canciones, pero dejaron buen sabor de boca. Su sonido dice todo el mundo que le recuerda a Arcade Fire y no seré menos, pero también te pueden recordar a Decemberists… Pero de cualquier forma lo que sin duda tienen son canciones llenas de detalles y ambientes diferentes, con un tono en general alegre y (al menos a mi) no recuerdan a nada que se haga por aquí, lo cual bien les hace valedores de una escucha.
Tomaron el relevo de los debutantes Hola a Todo el Mundo los más que veteranos Sonics. Algunos temíamos una aparición al estilo Winter, del formato “estamos en carne hueso, aunque el espíritu hace tiempo que nos dejó”, pero ni mucho menos. Su concierto fue de lo más destacado del festival, con un directo que rezuma energía, suena potente en directo y en el que destaca especialmente el bajista, que no para de moverse en todo el concierto y transmite las ganas que le pone.
Os dejo con algunos vídeos de su tremendo directo (algunos míos, otros de gente que estuvo por allí y consiguió mejor sonido que yo!)
Y el auténtico momentazo de su concierto fue el romperdor “Louie, Louie”, que tocaron en los bises causando el éxtasis general de las primeras filas. Todo un conciertazo de rock and roll salvaje, y una reivindicación del mejor garage.
Kitty, Daisy and Lewis son tres hermanos londinenses que le pegan de maravilla a la música, rescatando rock and roll clásico y tocando cualquier instrumento con total indiferencia. Para acompañarles sobre el escenario contaron con su padre (guitarra) y su madre (contrabajo), dejando a la familia al completo sobre el escenario, en una estampa bien curiosa. Si a la estética vintage de los hermanos le sumamos lo “original” (en el sentido de origen, no de innovación) de su música, el resultado es un concierto que nos transportó al inicio del rock and roll, a su ecencia más básica.
Su música rescata todo lo que rodea al rock and roll clásico, tocando un poco de blues, contry o swing, de una forma totalmente impecable. Entre canción y canción los hermanos se rotaban los instrumentos, cambiándose la harmónica, el piano, la guitarra o la voz sin que se notase mayor diferencia que la posición sobre el escenario, y sonando igualmente bien. Probablemente la mayor curiosidad del concierto, que eran los momentos de rotación de instrumentos entre canción y canción, fuese su mayor losa: esos pequeños cortes, sin ser rellenados con algo de carisma o simpatía, hacían a la gente desconectar a ratos del concierto. Si fuesen capaces de rellenar ese hueco con una mayor presencia sobre el escenario el concierto hubiese sido completamente redondo, transmitiendo mucho más.
De cualquier forma, con la calidad que se gastan y el apoyo familiar que tienen por detrás (además del trompetista “Eddie “Tan Tan” Horton que les acompañó), a poco que amplíen un poco más el repertorio (por ahora tienen sólo un disco) serán una cita obligada con su directo.
The Raveonettes era otro de los cabezas de cartel, y a ratos cumplieron. Los ratos en los que cumplieron fueron lo que se esperaba de ellos: canciones llenas de distorsión, de texturas y de voces suaves que salen por detrás de las guitarras rasposas. En ese aspecto, ninguna queja ya que cumplieron las expectativas. El problema llegó en las canciones en las que se quedaban solos e intentaban crear un ambiente más minimalista, porque resultaba soberanamente aburrido y la gente no estaba ya para esos minimalismos a esas horas. Reflotaron el concierto a base de temazos, como Love in a Trashcan o Last Dance, que os dejamos a continuación, y si el concierto hubiese mantenido esta tónica seguro que hubiesen convencido a muchos más.
Al final cerraron la noche Tony Lomba & Elio dos Santos, montando un show con cierta polémica por ironía mal entendida por mentes obtusas… Aunque yo no estaba allí para verlo, tenemos a youtube para suplir mis carencias y la narración de Javier Becerra si os queréis enterar de lo que se montó.
Más | De nuevo, Para Gustos Colores y además, Iago.








