Crítica de Lovers: “Dark Light”

LOVERS
“Dark Light”
Badman Recording Co., 2010
SYNTH POP ****

Portada de Lovers - Dark Light

La voz y compositora del grupo Lovers, Carolyn Berk, se ha reunido con Kerby Ferris (sintetizador) y Emily Kingan (percusión) para redefinir su estilo en “Dark Light”, tras cuatro discos que basculaban entre la electrónica más intimista y un pop bailable.

El primer corte del disco, “Barnacle”, es toda una declaración de intenciones de estas nuevas Amantes que, entrañas en una mano y sintetizador en la otra, provocan en el oyente lo que cantan: “Everytime the music starts I can feel my aching, shaking heart”.

Entre loops y coros de voces dulces, sin sobresaltos ni cambios de ritmo, el recorrido por “Dark Light” es un remanso de paz y una clara llamada a la sensibilidad.

La retórica en las letras es fundamental en el disco y son, cómo no, sobre amor. También hay mucho de reivindicación social y es que la temática homosexual enfrentada a los convencionalismos más retrógrados es una constante en la lírica de Berk. Así, en “Figure 8”, un tema que bien podría haber sido compuesto en los ochenta, la líder de Lovers desafía las barreras sociopolíticas cantando al amor libre.

Un disco lleno de intensidad y de bucles electrónicos que da un protagonismo indudable a la voz de Carolyn Berk: “Dark Light” es la declamación de su fuero interno y también, la purificación de quienes la escuchan.

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