Crónica de Ornamento y Delito + Luis Brea

Nasti Club (Madrid)
Jueves, 16/12/10 (aforo medio)
POSTPUNK, ***½

La sala Nasti de Madrid se convirtió, una vez más, en un refugio de sonidos y melómanos el pasado jueves, para ver reunidos en el mismo escenario a Luis Brea y a Ornamento y Delito, quienes presentaron su disco “Rompecabezas de moda y perfección moral” y anunciaron un videoclip que podremos disfrutar a mediados de enero.

Los teloneros Luis Brea y su banda, esa noche denominados “Los Imputados”, dedicaron el concierto al recientemente fallecido Enrique Morente. Tras sus gafas de sol, Brea empezó con “Botellas de Mahou” de su primer Ep, “De lo dicho nada”. Con su pop de lírica bizarra fue pasando la primera parte de esta noche, sabiendo que “Baso se escribe con V”, uno de los mejores temas que sonaron.

Y llegaron Ornamento y Delito quienes vieron empañada su actuación por un fallo en los bafles en la mitad del concierto (los que estábamos situados a la izquierda del escenario, tuvimos que poner mucha imaginación para descifrar las palabras del cantante Garikoitz Gamarra y para separar la masa de instrumentos que llegaba a nuestros oídos).

El repertorio siguió el orden de “Rompecabezas de moda y perfección moral” y con “La policía”, OyD abrieron boca a base de oscurantismo y elegancia. Llegó rápidamente “Madrid” que sonó potente y con mucha contundencia instrumental; fue ahí cuando empezamos a ver a un Gari rabioso que aprieta los dientes e hincha las venas y que contrarresta lo parco en palabras que es entre canción y canción.

Poco después, el cantante se vistió una boina vasca para meterse todavía más en el papel (y en sus raíces) en “Gora Aste Nagusia”. Pero aún así, esta canción no destacó tanto en el repertorio como “Cocaína”, que de un tono solemne y tenebroso con esa voz que recuerda tanto al susurrante Nacho Vegas, pasó a ser un juego de guitarras y ritmos que, en directo, gana y mucho a la versión del disco.

Entre las canciones posteriores al bis, la esperada “Extrarradio” que junto con “Trashorras” fueron la mejor despedida que nos pudieron dejar: la parte más radical de Ornamento y Delito, la más deliciosa y oscura, el ruido ordenado que llenó nuestras bocas antes de cruzar la puerta de la Nasti, para salir al frío de ese Madrid en donde “solo hay putas y cocheros”.

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