Sala Capitol, Santiago de Compostela
7 de mayo de 2011
Ayer, 7 de mayo, se celebró en la Sala Capitol un nuevo concierto parte del ciclo Heineken Music Selector, que esta vez trajo a Compostela a los abanderados del nuevo garage, los Black Lips. La asistencia fue bastante baja, pero el día de perros que hacía y la coincidencia con el Festival do Norte no ayudaron a que acudiese más gente al concierto.
En la Capitol estuvieron bien acompañados por el grupo barcelonés Fuckin’ Bollocks. Pese a todo lo punk que suena el nombre, su sonido tira más hacia el garage, y hacen un rock al que merece la pena una oportunidad. El grupo está formado por cinco miembros, con una dosis extra de guitarras (nada menos que tres, más bajo y batería), que tocan una música que mezcla géneros (además del garage y el rock, se les nota que tiran al punk, a ratos al surf e incluso me parecieron tener un toque country por momentos!) con un resultado más que positivo.
Donde más destacaron es en las canciones más desatadas, que a ramalazos de harmónica van fluyendo espoleadas por los alaridos del cantante, todo ello bien asentado sobre la base ruidosa de las guitarras (véase su hit Sweet Love como muestra). Un bendito ruido bailable, lleno de ritmo y que en poco más de dos minutos te deja satisfecho y listo para otra canción. Su repertorio era bastante variado, y también tenían temas en los que tocaban la guitarra estilo slide guitar, dándole un toque más surf rock a las canciones. La pena fue un problema que estuvo presente toda la noche, con unas voces demasiado bajas que se quedaban pequeñas frente a los instrumentos…
Poco a poco iba llegando más gente, y tras un corto rato de espera llegaron los Black Lips, con un disco a punto de ser publicado (el próximo 7 de junio), y suficiente energía para llenar el escenario y hacer bailar a la Capitol. Llegaban con una fama de ser bestias de escenario, provocadores y llenos de energía, con conciertos demoledores, y aunque la energía sí la tuvieron, algún que otro problema les cortó el desarrollo de su directo. La batería causó problemas que obligaron a parar unos minutos el concierto (ya les había pasado a los Fuckin’ Bollocks), mientras el grupo intentaba comunicarse en un extraño español o realizaba pequeñas improvisaciones sin percusión.
Su concierto tuvo los mismos problemas en cuanto al sonido que los Fuckin’ Bollocks, con unas voces demasiado bajas que apenas se oían, pero a pesar de ello lograron hacer bailar al público con unos cuantos de sus hits. Sus canciones más conocidas, como “O Katrina!”, “Veni, vidi, vici” o “Drugs” funcionan muy bien en directo y ponen a bailar a quien se ponga por delante, pero lo que se desata con “Bad kids” es la auténtica locura. Sin duda es su canción estrella, y por sí misma es capaz de dar suficiente peso a uno de sus conciertos (pese a los dos minutos escasos que dura).
Ellos mismos denominan a su música como “flower punk”, y en la raíz de sonido se pueden encontrar muchos cruces de sonidos, marcados por toque siempre presente de garage rock. Según el tema quizás se van más por la psicodelia de las guitarras o por el punk de unos gritos bien dados, pero la distorsión y un ritmo rápido están casi siempre presentes. Sobre el escenario su actitud es provocadora, con algún escupitajo a los fotógrafos o lanzamiento de bebida por los aires, pero en la Capitol no fue nada especialmente llamativo (contando con los antecedentes del grupo).
La sensación que me dio su directo fue bastante buena, siendo un grupo muy animado, que incita mucho a acompañarles con unos bailes y dejarse llevar por sus canciones rápidas e intensas; aunque su música estuvo lastrada por la falta de volumen de las voces, que hacían muy difícil entender lo que cantaban a cualquiera de los micros.
Os dejo algunos de los vídeos del concierto, empezando por una de las canciones más bailadas, O Katrina!…
Y acabando con el temazo de la noche, Bad Kids:


Juraría que el cantante de los Black Lips orinó sobre el escenario cuando se estaba toqueteando en el pantalón y luego se giró dándonos la espalda… Pero bueno, solo es un dato más para darse cuenta de lo gamberretes que son estos chicos.
¡Momentazo en Bad Kids con la parte de adelante del público pogueando!