Lolapop 2012

Sin duda, debe ser uno de los festivales con el mejor paisaje posible, el puerto de Cesantes (Redondela), también con una organización impecable (eso sí, para el año a ver si ponemos más baños portátiles, por favor), con un cartel y unos precios que más de uno agradeció, todos menos nuestro hígado.

Comenzó casi a su hora, arrancó el Lolapop y lo hizo con los Munich.

Los vigueses con su nuevo trabajo bajo el brazo no son la alegría padre, una de las notas discordantes en sonido, entendemos que fuesen los encargados de comenzar.

¿Su actitud sobre el escenario?

Tímida, no les pudimos ver la cara en todo el concierto, vuelve el shoegaze y no estamos desencaminados al afirmar esto, su forma de entender la música no se queda simplemente ahí, en esa etiqueta, va bastante más allá, y en el recorrido de esa oscuridad el grupo se regodea. Podíamos jugar a que tanto su sonido, su forma de tocar y cantar por momentos recordaban a unos tímidos Joy Division , nos lo olemos al ver tocar canciones como The Outside Ghost o A Bigger Soul Than my Heart. Nos lo olemos en guitarra y efectos, nos lo olemos en la batería.

Siendo sinceros, tenemos que decir que tienen un buen directo, su sonido es increíble, qué os vamos a decir, son mucho más que su nuevo trabajo. En sí, la forma de arrancar fue simplemente oscura, teniendo en cuenta que lo que venía después eran la hilarantes letras y los más poperos ritmos de Rusos Blancos. Cosa que se nos hizo extraña.

Con Rusos Blancos, Bigott, Niños Mutantes o Supersubmarina seremos lo más escuetos posibles, no tanto con Maryland, ya que merecen un capítulo para ellos solitos.

De Rusos Blancos poco vamos a decir que no se haya dicho ya, vamos a ver y que se nos entienda bien. ¿Quién no sabe que son un grupo que apuesta por un escueto acompañamiento pero que sus letras e interrupciones entre tema y tema alegran tanto a niños, pájaros, tigres como guepardos?

Lo pasamos genial con Broma Antisemita, Gorka ó Cabano, Carrera de Lesbianas , las disfrutamos mientras le decíamos adiós al día tras la ría de Vigo. Acabó su concierto y nos quedamos como estábamos. Sin más. Fue un rato entretenido pero ya era evidente que la gente se agolpaba para la siguiente apuesta de la organización, más que evidente..

Lo de Bigott podríamos titularlo como “Virtuosismo divertido, bailes frenéticos y un cortísimo concierto”; o así lo vivimos, se nos hizo corto, lo disfrutamos moviéndolo como sabemos,el público esperó a dárselo todo al ritmo de Cannibal Dinner, nos dejamos ir, nosotros lo único que no esperábamos era que finiquitaría con un tema instrumental que haría las delicias entre muy pocos, una locura entre el progresivo y la psicodelia, un tema realmente aburrido. Nos quedamos un poco en bragas, la verdad, haciendo tiempo durante lo que duró la canción para ir de la barra al meollo, del meollo al baño, volver y que no acabase. Sí, nos dio para tanto mientras acababa la canción y hacíamos tiempo a que empezase Maryland.

La otra apuesta viguesa, al principio, cuando comenzamos a escucharlos, esperad que paso del mayestático, pensé en que los 90´s volvían, ese sonido al pop más guitarrero, escarceo del powerpop, me gustaron, según pasaban las canciones pensé, bueno, esta canción me suena, con el resto de temas el sentimiento fue el mismo, “esto me suena, vaya…, que parecida esta…”.

En directo suenan y lo hace bien, pero es grupo de sala pequeña y diciéndote mucho más que en ese recinto, están abocados a eso y agradeceríamos verlos en otro formato. Fue el directo más largo, o así se nos hizo.Todo esto para dar paso a los radiKales Niños Mutantes muy reivindicativos para la cita escogida, arengando a base de pop, cosa que es de agradecer, este fue para nosotros uno de los mejores directos.

El Líder, con su guitarra nos sermoneó a todos desde el escenario, que al segundo tema ya estábamos con Errante, sin alargarnos resaltamos de nuevo que con Naufragos disfrutamos como enanos. El grupo más entretenido de esta cita del Lolapop.

Y claro,nos malacostumbramos con el cuarteto andaluz para dar paso a Supersubmarina, llegamos al Supersubmarina´s Time, y llegamos a cuando más complicado se nos hace expresar el directo, escuchándolos pensamos en niñas de 14-16 años deprimidas y llorando en cama a las que su madre les ha castigado sin la Blackberry, y así configuramos el destinatario, para el público fue una división de quién hizo tiempo para esperar a Virginia a los platos y quienes lo disfrutaron. Irónicamente se puso a llover.

Nos resultó un concierto demasiado largo, pero oye, que al final tiene sus cosas buenas.

Subersubmarina sabe lo que hace, sabe lo que se hace sobre los escenarios, y sabe transmitir su mensaje, el cómo no lo juzgaremos.

En cuanto acabaron los conciertos llegó el tiempo a los platos de Virginia, de la cual solo recalcamos que la pinchada en sí fue un compendio de lo obvio y sencillo, sencillo si lo que querías era llevarte a alguien al bolsillo. Y así ocurrió.

Recordándolo todo, estamos encantados de la organización. Pese a que el sonido fuese escaso resultó más que suficiente, lo pasamos realmente bien y le deseamos larga vida al Lolapop.

Redacción: David Lamas
Fotografía: Iago Otero
Más fotografías: Google+

Share