—En los ochenta florecían las estrellas con cierta arrogancia como usted, Loquillo o Santiago Auserón. ¿Se ha bajado el mentón ahora? —No, no creo. Cada caso es un mundo. Hay gente a la que una estrella un poco más arrogante tampoco le gusta. Yo pienso en un grupo típico de los dosmiles como puede ser [...]